Etiquetas
buena vida, espiritualidad, estoicismo, filosofia, muerte, servicio
Marco Aurelio fue un emperador romano proviniente de Hispania (España), también conocido como el emperador-filosofo. Está considerado como una de las figuras más representativas de la filosofía estoica. Su gran obra literaria son sus Meditaciones, cargadas de gran espiritualidad y sentido al deber personal y comunitario. Como buen estoico, Marco Aurelio le da gran importancia tanto a la buena vida como a la buena muerte, a la cual trata como parte de un proceso natural al que no hay que temer. He aquí alguna de mis meditaciones favoritas:
- Si ejecutas la tarea presente siguiendo la recta razón, diligentemente, con firmeza, con benevolencia y sin ninguna preocupación accesoria, antes bien, velas por la pureza de tu parte divina, como si fuera ya preciso restituirla, si agregas esta condición de no esperar ni tampoco evitar nada, satisfecho con la actividad presente conforme a la naturaleza , vivirás feliz. Y nadie será capaz de impedírtelo.
- Pues hemos nacido para colaborar, al igual que los pies, las manos, los párpados, las hileras de dientes, superiores e inferiores. Obrar, pues, como adversarios los unos de los otros es contrario a la naturaleza.
- Todas las cosas se hallan entrelazadas entre sí y su común vínculo es sagrado y casi ninguna es extraña a la otra, porque todas están coordinadas y contribuyen al orden del mismo mundo. Que uno es el mundo, compuesto de todas las cosas; uno el dios que se extiende a través de todas ellas, única la sustancia, única la ley, una sola la razón.
- Una sola es la luz del sol, aunque la obstaculicen muros, montes, incontables impedimentos; única es la sustancia común, aunque esté dividida en innumerables cuerpos de cualidades peculiares; una es el alma, aunque esté dividida en infinidad de naturalezas y delimitaciones particulares. Una es el alma inteligente, aunque parezca estar dividida.
- Y te liberarás, si ejecutas cada acción como si se tratara de la última de tu vida, desprovista de toda irreflexión, de toda aversión apasionada que te alejara del dominio de la razón, de toda hipocresía, egoísmo y despecho en lo relacionado con el destino.
- En suma, examina siempre las cosas humanas como efímeras y carentes de valor: ayer, una moquita; mañana, momia o ceniza. Por tanto, recorre este pequeñísimo lapso de tiempo obediente a la naturaleza y acaba tu vida alegremente, como la aceituna que, llegada a la sazón, caería elogiando a la tierra que la llevó a la vida y dando gracias al árbol que la produjo.
Nota curiosa: este emperador es el anciano regente que aparece en la famosa pelicula Gladiador.
