Todas las profesiones y ocupaciones tienen sus propias herramientas, y la magia no es la excepción. Como estos artículos van a ser utilizados para cárgalos de energía y realizar cambios deseados en una situación, deben ser cuidadosamente seleccionados, elaborados y preparados por el Mago o la Wicca.
En el Altar wiccano deben reposar Las cuatro armas mágicas que simbolizan las fuerzas elementales de la naturaleza. Una Vara Mágica negra, que representa el fuego, una Copa llena de vino hasta la mitad que simboliza el elemento agua, el Tetragrammatón de cobre (Puede ser de la unión de varios metales) que representa la tierra y la Daga que denota el elemento aire.
La Daga Wiccana
Es utilizada principalmente para dirigir la energía y es empleado principalmente para encantar, desterrar, o concentrar energía del mago, aunque a veces también se utiliza para exorcizar. Nunca debe ser utilizado como cuchillo o para cortar, puesto que su función en el altar o en la magia nada tiene que ver con esa función.
Para prepararlo se envuelve en un trapo blanco nuevo, de algodón o de lino y lo escondes donde no sea tocado por nadie hasta la próxima luna llena. Esa noche después de oculto el sol y en un lugar solitario lo conviertes en un objeto mágico
Para convertir la Daga en un objeto mágico necesitarás un tazón de plata o peltre para bautizar la daga y mientras hundes la daga en el agua recitas el siguiente conjuro:
“Te conjuro oh Daga Mágica,
Por los poderes de la tierra,
A que estas a mi servicio
En el arte de la magia wiccana.
Siete rayos tiene el sol,
Siete rayos tiene la luna
Que este objeto
Se convierta en mágico de una”
Se hace un rato de meditación con la Daga cerca del corazón para que el metal pueda absorber algo de nuestra energía, y continuamos:
“Te conjuro, Oh Daga Mágica,
Por los poderes de los vientos,
A que estés a mi servicio.
En el arte de la magia wiccana.
Siete rayos tiene el sol,
Siete rayos tiene la luna
Que este objeto
Se convierta en mágico de una”
Se hace nuevamente un rato de meditación con la Daga cerca del corazón para que el metal pueda absorber nuestra energía, y continuamos:
“Te conjuro, Oh Daga Mágica,
Por los poderes de las llamas,
A que estés a mi servicio.
En el arte de la magia wiccana.
Siete rayos tiene el sol,
Siete rayos tiene la luna
Que este objeto
Se convierta en mágico de una”
Nuevamente un rato de meditación con la Daga cerca del, y continuamos:
“Te conjuro, Oh Daga Mágica,
Por los poderes del agua,
A que estés a mi servicio.
En el arte de la magia wiccana.
Siete rayos tiene el sol,
Siete rayos tiene la luna
Que este objeto
Se convierta en mágico de una”
Finalizado el conjuro envuelva nuevamente la Daga en el trapo blanco y escóndala hasta que deba ser utilizada. Si usted posee un altar lo puede dejar reposando en la tela blanca sobre el Altar.
