Etiquetas

, , , , ,

La historia de Ana Bolena transcurre en Inglaterra y comienza cuando Enrique VIII era rey, porque frecuentaba la casa de los Boleyn, debido a que se había convertido en el amante de la hermana mayor de Ana. Al poco tiempo, llegó a entablar una relación más frecuente cuando Ana, convertida en una bella mujercita, ocupó el cargo de dama de honor de su esposa Catalina. Es considerable destacar que antes había ocupado el mismo cargo en Francia, en el séquito de la reina Claudia, y allí había pulido sus modales cortesanos y el idioma francés.

Se estima que Enrique VIII se apasionó por la bella joven y la cortejó sin que ella accediera a sus requerimientos aduciendo que solo se le entregaría como esposa. Enrique decidido a conseguir a la esquiva joven, solicitó el divorcio a su mujer y a la Santa Sede la anulación de su matrimonio con el pretexto de que Catalina había sido la viuda de su hermano Arturo y según la Santa Biblia no debiera haberse realizado. Pero el Papa, que no quería disgustar nada menos que al Emperador Carlos V, sobrino de la reina a la que se pretendía repudiar no cedió ante las gestiones del rey.

Enrique decidió deshacer las relaciones con el Papado, creando la Iglesia Anglicana, de la que se consagró jefe. El matrimonio con Ana Bolena necesitaba celebrarse cuanto antes ya que, fruto de su relación extramatrimonial, había quedado embarazada. El rey esperaba ansioso consagrar el matrimonio y obtener el deseado vástago varón.

Ana Bolena fue coronada corno reina de Inglaterra. Pero  finalmente dio a una robusta niña a la que se dio el nombre de Isabel, y los lazos del reciente matrimonio se deterioraron, la ruptura final devino tras un nuevo embarazo, donde la reina dio a luz un niño muerto. La frustrada búsqueda de un heredero varón pareció “un castigo de Dios” ya que se produjo casi conjuntamente con la muerte de Catalina de Aragón. Sumado a ello, el Papa había excomulgado a Enrique y Ana.

Para librarse de sus malas artes, la hizo encerrar en la Torre de Londres, de siniestra fama, y dio comienzo el proceso de enjuiciamiento de Ana, sustentado en causas ficticias para librarse de ella. El tribunal la condenó por unanimidad fue decapitada.

Al parecer su espíritu no pasó a un plano superior y el fantasma ha sido visto desde su muerte el 19 de mayo de 1536 a intervalos regulares, y totaliza unas 30.000 apariciones aproximadamente.

A lo largo de los siglos, el personal de la Torre de Londres ha declarado ver el fantasma de Ana Bolena, vagando por los calabozos. Su espectro aparece a intervalos regulares, una de las apariciones más impresionantes se registró en el invierno de 1864.

Un guardia de la Torre fue hallado inconsciente, y fue acusado de quedarse dormido en su puesto, por lo cual se le sometió a un tribunal militar. El guardia relató que se encontró una figura blanca que emergía de una neblina al amanecer, que no tenía cabeza y se dirigía hacia él. El soldado habría realizado las advertencias de rigor, y ante el avance de la figura, la atravesó con su bayoneta, pero recibió una descarga que lo dejó inconsciente. Su testimonio no fue creído, pero un oficial y varios soldados habrían declarado ver al espectro en una ventana. Al constatarse que todos los testimonios referían a la ventana del cuarto en el cual Ana Bolena pasó su última noche, el tribunal optó por liberar al guardia.

El fantasma de Ana Bolena se ha visto en reiteradas ocasiones, con apariciones a intervalos regulares, a veces sola, y otras conduciendo una procesión en la Capilla de San Pedro, donde está enterrada. Fue vista por última vez en 1933.