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Entre las muchas teoría sobre el origen de la especie humana en el planeta tierra, una que tiene tiempo apareciendo en los medios “alternativos/esotéricos” es la de los extra-terrestres. Para hacer el cuento corto, la idea es la siguiente: cuando los humanos se encontraban en proceso de desarrollo, ya homo erectus pero todavía no homo sapiens, una raza humanoide llego al planeta para explotar oro. La razón para ello fue que su planeta se encontraba en una crisis ecológica. Al parecer habían degenerado la atmosfera y la protección que esta ofrece contra la radiación dañina del sol. La solución que encontraron los extraterrestres  fue crear una capa flotante de partículas de oro para proteger al planeta, pero necesitaban cuantiosas cantidades del metal. Lo cierto es que lo encontraron en la Tierra, en la zona que  hoy conocemos como el medio oriente y la parte superior de África.

Después de cierto tiempo de intensa labor, los Anunaki, como se les conoce en algunos círculos, se dieron cuenta que los “humanos” del área tenían suficiente capacidad motora para poder laborar, pero les faltaba intelecto. Entonces, hicieron experimentos genéticos, mezclando sus genes con los de los humanoides, dando por resultado a los humanos modernos –o sea, nosotros. Aquí las historias varían. Para algunos, los Anunaki nos hicieron sus esclavos y ellos se convirtieron en nuestros “dioses”. En otras, los seres mezclados fueron colocados como lideres/dioses y los extra-terrestres se fueron a casa En cualquier caso, después de cierto tiempo, se erigió una dinastía que se distanció del planeta de origen y, como siempre sucede, se crearon conflictos internos entre dos facciones. De esta dinastía y sus eventuales conflictos se generaron las antiguas civilizaciones de Mu, Lemuria y Atlantida; los conocimientos que dieron por resultado las pirámides y otras antiguas construcciones e inventos; y los mitos que parecen repetirse, con sus diferentes variaciones, por todas partes del mundo.

Es interesante notar que en casi todos los antiguos pueblos, existía la adoración de la serpiente, de manera positiva hasta la llegada del judeo/cristianismo. Muchos ven en la serpiente la representación del despertar del Kundalini o activación de los chacras, que en diferentes percepciones aparecen en las grandes espiritualidades antiguas. En la mayoría de las creencias, la serpiente es símbolo de sabiduría y bondad. En el antiguo México, el dios, Quetzalcóatl es la serpiente emplumada; para los aborígenes de Australia, la gran serpiente es la que da origen a la creación;  para los hindúes, una serpiente divina de varias cabezas acuna y protege al gran dios Visnú mientras éste sueña esta realidad. Esta asociación de la serpiente con la divinidad ha hecho sospechar que los extra-terrestres originales hayan sido parcialmente reptiles y hay que recordar que el cerebro humano moderno tiene una parte reptil, normalmente achacada al proceso evolutivo.

Otro tema que se repite en todas las religiones antiguas es la idea de seres mixtos, mitad humanos, mitad dioses. La misma Biblia habla de “los hijos de Dios que vieron a las hijas de los hombres y las encontraron hermosas” y se casaron con ella. En otra parte del antiguo testamento, se habla de la “asamblea de los dioses” donde el Dios bíblico les recuerda que si bien ellos tienen poder, el tiene poder sobre ellos. Y por supuesto, no hay que olvidar a los ángeles caídos. La guerra entre Set y Osiris en el antiguo Egipto, parece evocar la división que ocurrió entre los Anunakis. Esta idea se repite en el zoroastrismo, que divide a la Divinidad en tres: un dios poderoso, pero lejano e indiferente y su dos hijos, el dios de Luz o el bien y el dios de Oscuridad o el mal.

Arqueológicamente hablando,  se han encontrado diversas imágenes que pudieran ser entendidas como representaciones de antiguos cosmonautas y naves espaciales. En lo que se conoce como  la “arqueología secreta” (porque  los ortodoxos se rehúsan a aceptar los resultados) se ha reportado el hallazgo de restos de humanos modernos en capas terrestres mucho más antiguas de lo que se le adjudica a la raza humana como la conocemos. Y hace relativamente poco se ha descubierto que el hombre Neandertal, que se tomaba con ancestro del hombre moderno, vivió al mismo tiempo que este ultimo y en algunos casos  llegaron a mezclarse. Es decir, hubo un momento en la historia que los “pre-humanos” y los “humanos” vivieron juntos –tal y como sugiere la teoría de los Anunakis. Mitológicamente hablando, la fuente principal para la idea de los Anunakis son los mitos sumerios, que a su vez parecen estar reflejados en los sub-siguientes mitos babilónicos, egipcios, persas y judaicos.

Ahora, no podemos hablar de los Anunakis sin hablar de Nibiru. La idea es que este es un planeta perteneciente a nuestro sistema solar pero con una increíblemente larga orbita. Es el hogar de origen de los Anunaki (según Zecharia Sitchin, autor del Planeta 12 y traductor/interprete de la mitología sumeria) y es cuando el planeta se acerca a la Tierra que estos “vienen” –cada 3.6000 años, si no me equivoco. Algunos han asociado Nibiru con el Planeta X (un planeta que pudiera chocar contra la Tierra) pero otros han negado esto. Otros le dan un hogar diferente a los Anunaki y los colocan en las Pléyades  o en otra dimensión, donde actúan ahora como especie de guardianes o guías.

Otra interpretación que se le ha dado a los Anunaki es astronómica –es decir, los antiguos sumerios humanizaron a los planetas y constelaciones y crearon mitos que ayudaran a entender y recordar sus movimientos por el firmamento. Esto es sumamente importante si recordamos que la civilización comenzó con los sumerios y con ella la agricultura (o posiblemente viceversa). En esa época, comprender el paso de las estaciones, el tiempo y los ciclos naturales era de suma importancia para saber cuándo cultivar, cosechar, etc. y los cielos presentaban el mapa ideal para trazar esta información.

Tampoco hay que descartar la idea de una civilización antigua (llámese Atlantis, Lemuria o Mu) que haya podido llegar hasta nuestros conocimientos modernos (los cuales incluyen la teoría de que la vida en la tierra se dio por micro-organismos llegados del espacio a través de meteoritos). Puede que después de una gran catástrofe, dichos conocimientos dejaron de ser comprendidos desde un punto científico, pero quedaron en el sub-consciente, a manera de mitos y leyendas. O, puede que haya algo o mucho de cierto en la idea de los Anunaki. Después de todo, ¿es acaso imposible creer que, en un futuro, los humanos viajen a otros planetas y hagan experimentos con especies menos inteligentes? Ya lo hacemos aquí en la tierra, haciendo que ratas crezcan orejas humanas a sus espaldas. Así, que improbable, como que no es.