Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Los siluros fueron una poderosa y belicosa tribu que habitó en la isla de Britania, y ocuparon aproximadamente los territorios de Monmouthshire, Breconshire y Glamorganshire. Según la biografía de Tácito sobre el general Cneo Julio Agrícola, los siluros se caracterizaban por tener una fuerte complexión y el pelo rizado. En su obra, Tácito insinua que, partiendo de su apariencia, los siluros habrían llegado a Britania desde Hispania. Estudios genéticos realizados por las universidades de Londres, Oxford y California han sugerido que la mayor parte de pueblos galeses y celtas comparten gran parte de sus cromosomas y de su ADN con los pueblos vascos asentados en el norte de España durante el Paleolítico. Sin embargo, aún no se ha esclarecido si este vínculo es específico entre celtas y vascos o si simplemente estos son los familiares más cercanos de entre los primeros habitantes de Europa.

Según el folklore y la tradición popular, la relación entre Irlanda y la Atlántida se hallaba en la misteriosa isla hundida de Hy-Brazil, situado en algún punto del Atlántico. Se dice que esta isla, que supuestamente recibió su nombre del rey de Irlanda, Bressal, sólo puede verse una vez cada siete años en la costa oeste de Irlanda. Hay quien piensa que Hy-Brazil pudiera ser la Atlántida. Hy-Brazil (también llamada Bersil, Brazir, O’Brasil, O’Brassil, Breasil, Brasylle) aparece claramente en algunos mapas, como por ejemplo en el de Wagenhaer de 1583 y en el mapa de las islas del Atlántico de Giovanni Magini de 1597. En el libro de P.A. Ó Síochán, “Irlanda – un viaje hacia el tiempo perdido“, el autor afirma que la conciencia de un mundo perdido es algo inherente a lo largo de toda la literatura y la historia celta. En Irlanda, asegura, “la leyenda se refleja en una isla perdida en el Atlántico, en la costa oeste, llamada Hy-Brasil: Hy significa ‘isla’ y Brasil (Breasal) significa ‘poderoso y hermoso’ en gaélico. Se encontraba al oeste y noroeste de la intersección con la islas de Arán y los Cliffs of Moher”.

Las islas Aran, son las más románticas de Irlanda. Las tres turísticas islas Aran poseen una próspera población de granjeros y pescadores que conservan su lengua gaélica. Se hicieron populares en todo el mundo a través de la obra de J.M. Synge y gracias a la película de Robert Flaherty de 1934 “Man of Aran“.islas en irlanda, conservan todas las tradiciones irlandesas con un paisaje muy salvaje y tenebroso con grandes acantilados en mar abierto, su cultura celta, leyendas de piratas y naufragios recuerdan en éstos y otros muchos aspectos a Galicia. Es rica en monumentos megalíticos, castros celtas y es tierra de leyendas druidas y celtas.  Dun Aengus es donde se esconden algunos de los tesoros más valiosos de las Islas Aran. Es un fuerte de rocas en el punto más al oeste de Europa, considerado el lugar más romántico de Irlanda. Sólo en la isla principal se concentra el mayor número de fortalezas y edificaciones de la Edad del Hierro de toda esta zona del Atlántico.

Los acantilados de Moher (en inglés Cliffs of Moher; en gaélico irlandés, Aillte an Mhothair, literalmente, «acantilados de la ruina») se encuentran en el límite suroccidental de la región de El Burren, cerca de Doolin, en el condado de Clare de la República de Irlanda. Los acantilados se elevan 120 m sobre el océano Atlántico en el punto llamado Hag’s Head y se extienden a lo largo de 8 kilómetros hasta alcanzar una altura de 214 m. La torre de O’Brien (O’Brien’s Tower) es una torre circular de piedra que se encuentra aproximadamente en la mitad de los acantilados. Fue construida por Sir Cornellius O’Brien en 1835 como mirador para los cientos de turistas que acudían al lugar incluso en aquel tiempo. Desde lo alto de la atalaya se pueden ver las Islas de Aran y la Bahía de Galway, y al fondo las montañas Maumturk en Connemara. La península de Hags se ubica al sur de los acantilados y parece a un rostro de mujer mirando al mar. La leyenda dice que una vieja bruja llamada Mal se enamoro del guerrero irlandés famosa Cú Chulainn. No se puede decir que este le retorno el favor, un tuvo que huir de ella a través del país. Acabo su carrera a la punta del Loop, al sur del condado de Clare. Mal pensó que él no podría huir más, pero Cú Chulainn lo consiguió, saltando por encima del mar hacia los acantilados. Mal intento hacer lo mismo, pero no pudo saltar lo suficiente lejos, y se estrello al pie de los acantilados, donde murió. Se dice que su sangre dio al mar un color rojo. El pueblo vecino de Miltown Malbay recibió su nombre de Mal, cuya leyenda sobrevive en esos lugares.

Ávalon o Avalón es el nombre de una isla legendaria de la mitología celta en algún lugar de las islas Británicas donde, según la leyenda, los manzanos dan sabrosas frutas durante todo el año y habitan nueve reinas hadas, entre ellas Morgana. En un principio se creía que la palabra Ávalon era una adaptación de la palabra celta Annwyn o Annuvin, que designa al legendario reino de las hadas, pero, ya en el siglo XII, Geoffrey de Monmouth pensaba que el nombre deriva de la traducción de “isla de las manzanas“. Esto es altamente probable, debido a que, en el idioma bretón, manzana se dice aval, y en idioma galés se dice ‘afal‘ (con la pronunciación de la “f” como “v”). Avalón también fue llamada Ynys Witrin, que significa Isla de Cristal. La leyenda sitúa Ávalon en algún lugar no especificado de las Islas británicas, aunque ya a principios del siglo XI algunas de las tradiciones artúricas indican que este lugar puede estar situado en Glastonbury, donde antes de que la zona de la llanura de Somerset fuera dragada, existía una colina (Glastonbury Tor) que se elevaba como una isla en medio de los pantanos. Significativamente Glastonbury es el hogar del Santo Grial y uno de los principales vórtices de energía de la Tierra.  Según el cronista medieval Giraldus de Cambrai, durante el reinado de Enrique II, el abad Hernry de Blois patrocinó una búsqueda en la zona, lo que, al parecer, llevó al descubrimiento de un enorme ataúd de roble con una inscripción que rezaba “Hic iacet sepultus iclitus rex Arthurus in insula Avalonia” (“Aquí yace sepultado el Rey Arturo, en la isla de Ávalon“).

De Cambrai cuenta cómo los restos fueron trasladados en una gran ceremonia a la que asistieron el Rey Eduardo I y su consorte, y, según él, ahora estarían en el altar mayor de la abadía de Glastonbury, sitio que se convirtió en un foco de peregrinaje hasta la reforma anglicana.  En cualquier caso, muchos son los que reclaman para sí la verdadera ubicación de Avalón, la isla de las manzanas. Parece que las brumas de Avalón cubren con su mítico velo el lugar de reposo de Arturo Pendragon. Tras la batalla con Mordred, Arturo, moribundo, fue llevado a Avalón por Morgana, la hechicera y hermanastra del rey. En la barca de Morgana iban varias mujeres: Algunas conocidas (Igraine, Elaine, Nimue) y otras cuyos nombres no se mencionan (La Reina de Gales del Norte, la Reina de las Tierras Baldías o la Reina de las Tempestades). En algunas leyendas sólo tres hadas escoltan al rey a la Isla de los Manzanos. Se dice que Arturo fue acostado en una cama dorada y el Hada Morgana sigue velando el cuerpo de su hermano. También se piensa que Avalón y el mundo nórdico de Helheim son el mismo lugar pero con distinto nombre.

El gran Océano Mioceno que ocupó parte de lo que ahora es Rusia, vació totalmente su cuenca. Sus aguas se convirtieron en los mares Mediterráneo, Caspio y Negro. Las aguas del planeta Tiamat, después de verterse en nuestra atmosfera, ayudaron a sumergir los continentes, y eventualmente se convirtieron en los grandes océanos que tenemos hoy. Y así, las grandes civilizaciones pre-diluvianas, que una vez ocuparon estos continentes, se fueron para siempre. Estos acontecimientos y sus subsecuentes consecuencias fueron atestiguados y registrados en el Libro de Enoch: “Y vean que una estrella cayó del cielo… y los hijos de la Tierra comenzaron a temblar y sacudirse ante ellos, y huyeron de ellos. Y de nuevo, yo vi cómo ellos comenzaron a cornearse y devorarse unos a otros, y la Tierra comenzó a gritar en voz alta. Vi en una visión cómo los cielos se derrumbaron… y cuando cayeron a Tierra vi cómo la Tierra fue tragada en un gran abismo… y levanté mi voz para gritar fuerte, y dije “la Tierra se destruye …. Y en aquellos días Noé vio que la Tierra se había hundido hasta abajo, y su destrucción era eminente. Y el se levantó de allí y fue ala final de la Tierra y gritó fuertemente a su abuelo, Enoc, y Noé dijo amargamente, tres veces, ‘Escúchame, escúchame, escúchame’ Y yo (Enoc) le dije, Dime que es eso que está cayendo sobre la tierra que está en tal malvado apuro y sacudido… “.

Y según el Apocalipsis: “Y el tercer ángel sonó, y cayó una gran estrella del cielo, quemándose como si fuese una lámpara… Y el nombre de la estrella es llamada Ajenjo, y muchos hombres murieron del agua, porque fue hecha amarga… Y el cuarto ángel sonó, y una tercera parte del sol fue golpeada violentamente y la tercera parte de la luna y la tercera parte de las estrellas, así, la tercera parte de ellos fue oscurecida…. Y he allí que escuché a un ángel volando a través del cielo, diciendo en voz alta, Ay, ay, ay, a los habitantes de la Tierra…”. Y según el evangelio de San Pedro: “Para esto son voluntariamente ignorantes de… el mundo que era entonces, siendo éste inundado con agua, pereció”.

Registros celtas también hablan del Diluvio. Según el Libro de Taliesin : “Yo he estado en la barca de Dylan, hijo de la Ola, cuando las aguas se levantaron como lanzas, cayendo hacia debajo de los cielos, hacia el abismo expuesto”. Los indios del lago Missoula, Wasington, tienen en sus mitos la narración siguiente: “Una mañana de verano, la gente se asombró por un retumbo y temblor de la Tierra… Luego el sol se bloqueó… Gente aterrorizada corría hacia las colinas para escapar del agua golpeando… Luego una lluvia de cenizas comenzó a caer. Cayó durante varias semanas”. Los indios Ute relatan: “El sol fue sacudido en mil fragmentos, los cuales cayeron a la Tierra causando una conflagración general. Luego, los TA-WATS huyeron antes que la destrucción había labrado, y cuando el huyó, la Tierra ardiente consumió sus pies, piernas, cuerpo, manos y brazos… hasta que al fin, hinchado con calor, los ojos del dios estallaron, y las lágrimas derramadas a borbotones corrieron en una corriente la cual se regó sobre la Tierra y extinguió el fuego”.

Los Indios Navajos, Coyote y Pueblo tienen mitos similares: “Su única comida era carne… ya que todas las clases de juegos se cerraron con ellos… Luego los hombres y animales comenzaron a salir de sus cuevas, y su llegada requirió varios días. La Tierra era en este tiempo muy pequeña y la luz tan escasa como había estado abajo, porque todavía no había cielo, ni sol, ni luna, ni estrellas”. En leyendas teutónicas podemos leer: “La Tierra se hunde en el mar, el sol se vuelve negro, Cayendo del Cielo están las calientes estrellas, Humos apestan, se explotan en llamas, el cielo mismo está chamuscado con el fuego…”.  El investigador catastrofista Comyns Beaumont, en su obra “Enigma de la Britania Prehistórica” nos dice:  “la inundación, para el mundo una vaga y nebulosa tradición, realmente encubre la más aterradora destrucción en las Islas Británicas y tierras Escandinavas. Puede ser rastreada hasta  lo que los geólogos llaman la “Edad de la Deriva”, pero no era ninguna deriva de hielo. Fue repentina y terriblemente rápida y violenta. Afectó permanentemente el clima del mundo hacia un frio y humedad extremos. El año solar se alargó al alargarse la órbita de la Tierra. Afectó a la historia del mundo obligando a los sobrevivientes a viajar a otros climas menos inhóspitos, y condujo en un grado considerable a la dispersión de los arios. Inundó las islas británicas por un largo período, excepto las tierras altas. Fue el hundimiento de la Atlántida. La inundación inmortaliza la colisión de un cometa, más tarde denominado Satanás, contra nuestra Tierra”.