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En Samuel leemos: “Ninguna nave que ellos conocieran, con ladrillo entrelazado y rayo unido a apilar el pórtico solar; pero en la oscura tierra hicieron sus madrigueras y vivieron como hormigas sin sol, en cuevas sin sol. (Aeschylus) Y el rey le dijo a ella, no temas: ¿Qué has visto? Y la mujer respondió a Saúl, yo vi a los dioses que suben de la Tierra”. En Job podemos ver: “Cosas muertas son formadas desde abajo del agua y sus habitantes”. Con este tipo de fenómenos, podemos encontrar sentido en uno de los más enigmáticos mandamientos de Yahvé, según el Éxodo: “No harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo de la tierra, ni debajo de las aguas”.
Edward George Earle Lytton Bulwer-Lytton, nació en Londres el 25 de mayo de 1803. Su extraña colección de nombres y apellidos fue adquirida con el tiempo: de darse a conocer como Edward Bulwer pasó a Lytton Bulwer (Lytton era a la vez uno de sus nombres de bautismo y el apellido de soltera de su madre) y, ya nombrado caballero en 1837, en 1844, después de la muerte de su madre, se convirtió en Lytton Bulwer-Lytton. Además de tener muchos nombres, Lytton participó activamente en política y fue un escritor famoso en su tiempo. Sus obras eran éxito de venta. Sin embargo, luego de su muerte, en 1873, la mayoría de sus libros quedaron en el olvido. Al parecer, Lord Lytton fue miembro de la Sociedad Rosacruz Inglesa, una sociedad secreta fundada en 1867 por Robert Wentworth Little. El dato tendría solo valor anecdótico si no fuera que varios de sus libros, por ejemplo “Zanoni”, parecen haberse escrito bajo la influencia de las ideas que Lytton ya tenía por su anterior participación en otras sociedades rosacruces.
Como acotación, un grupo de miembros de la Sociedad Rosacruz Inglesa creará en 1887 la Hermetic Order of the Golden Dawn in the Outer, u Orden Hermética del Dorado Amanecer en el Exterior, sociedad de la que fueron miembros, según se dice, Arthur Machen y Bram Stoker, creador de la obra literaria sobre Drácula. De todas maneras, los intereses literarios de Lytton no se agotaron en el ocultismo. Escribió novelas históricas, románticas, de misterio y fue, probablemente sin proponérselo, uno de los pioneros de la ciencia ficción. Precisamente, en 1871, Lytton publicó una extraña novela titulada “The Coming Race“. En español, fue editada como “La Raza Futura” o “La Raza que nos suplantará”. En el 2004, se publicó una edición en castellano, con el titulo “Vril, el Poder de la Raza Venidera”. En “The Coming Race“, el narrador, un joven estadounidense común y corriente, es conducido por un ingeniero de minas a un mundo subterráneo poblado por una raza extraña. Ese pueblo, llamado Vril-Ya, posee un poder misterioso llamado Vril. ¿De qué cosas se entera el protagonista acerca de los Vril-ya y el Vril?
Veamos lo que nos dice y lo que le dicen sobre la historia de los Vril-ya: “Según las primitivas tradiciones, los progenitores más remotos de la raza habitaron en un mundo en la superficie de la tierra, sobre el mismo lugar que sus descendientes entonces habitaban…la porción de la superficie habitada por los antepasados de esta raza sufrió inundaciones, no repentinas, sino graduales e incontrolables, en las que fueron sumergidos y perecieron todos, salvo un pequeño número…. Un grupo de la desdichada raza, invadida por las aguas del Diluvio, huyendo de ellas se refugió en cavernas entre las más altas rocas y vagando por hondonadas cada vez más profundas perdieron de vista para siempre el mundo de la superficie…. La palabra A-Vril era sinónimo de civilización y Vril-ya significaba “Las Naciones Civilizadas”, nombre común por el cual las comunidades que utilizaban tal agente se distinguían de las que estaban todavía en estado de barbarie”.
Sobre el Vril y sus efectos dice: “…no existe palabra alguna en ningún idioma, de los que yo conozco, que sea un sinónimo exacto de la palabra vril…Aquella gente creía que en el vril habían alcanzado a la unidad de las energías naturales…. Puede destruir como el rayo; en cambio, aplicado diferentemente, puede restablecer y vigorizar la vida, curar y reservar…Por medio del mismo agente atraviesan las sustancias más sólidas y abren valles al cultivo…Del mismo extraen la luz que les proporcionan sus lámparas…la guerra entre los descubridores del Vril cesó, por la sencilla razón de que desarrollaron el arte de destrucción a tal grado de perfeccionamiento que anularon toda superioridad en número, disciplina y estrategia militar. El fuego, concentrado en el hueco de una vara manejada por la mano de un niño, era capaz de abatir la más resistente fortaleza…Si un ejército se enfrentaba con otro y ambos dominaban tal agente no podía ocurrir otra cosa que la aniquilación mutua.… puesto que en la lucha un gran número han de perecer, la naturaleza selecciona a los más aptos. En nuestra raza, aún antes del descubrimiento del vril, solo las más elevadas organizaciones fueron preservadas. Hay en nuestros antiguos libros una leyenda, que en su tiempo fue creída por todos, según la cual fuimos traídos de una región que parece ser el mundo del que usted viene, a fin de perfeccionar nuestra condición y alcanzar el más puro refinamiento de nuestra especie por medio de las terribles luchas que nuestros antepasados tuvieron que desarrollar y que, una vez que nuestra educación se haya completado, estamos destinados a volver al mundo de la superficie y suplantar a todas las razas inferiores que hoy lo pueblan”.
Sobre el origen ario de los Vril-ya nos dice lo siguiente: “…mi convicción es que aquel pueblo, aunque originalmente de nuestra raza – y creo sinceramente, a juzgar por las raíces de su lenguaje, descendientes de los mismos antepasados de la gran familia aria de la cual, en corrientes diversificadas se ha desarrollado la civilización dominante en el mundo…”. David Icke, en su libro “Children of The Matrix” (“Hijos de Matrix”), nos explica que: “Treinta y seis ciudades subterráneas han sido descubierta en Cappadocia hasta ahora, y algunas son enormes complejos hacia abajo, hasta ocho niveles. Los sistemas de ventilación son tan eficientes que incluso ocho pisos abajo, el aire todavía es fresco. Treinta inmensas ciudades subterráneas y complejos de túneles han sido también encontrados cerca de Derinkuya en Turquía”.
Los Indios Hopi hablan de un mundo subterráneo llamado Sipapuni en donde dicen que se originó su tribu. Los hopis pertenecen al grupo de antiguos habitantes de la meseta central de los EE.UU., de unos 10 000 individuos, muchos de los cuales viven en Arizona en la reserva federal Pueblo Navajo. Existen fricciones entre los grupos hopi y navajo, que derivan de la invasión navaja de las tierras hopis en el pasado. En sus mitos nos explican que los humanos habitaban en un mundo primigenio, pero pecaron contra los dioses, entregando a la promiscuidad sexual y la agresividad. Por eso la Abuela Araña condujo los elegidos hacia un segundo mundo y destruyó el primero. La naturaleza perversa del hombre provocó que el proceso se repitiera, hasta llegar al cuarto mundo o mundo presente. Este cuarto mundo podría haber sido el resto de un gran diluvio universal o estar por encima del tercero. Los humanos habrían escalado un bambú gigante situado en el Gran Cañón del Colorado para huir de la destrucción anunciada. En esta migración un dios, Pahana, marchó hacia el este y tiene que volver pasados unos siglos (en un mito análogo al Quetzalcóatl). Varias leyendas y símbolos han pasado de generación en generación Hopi para reconocer Pahana cuando vuelva.
G. Warren Shufelt descubrió los túneles subterráneos debajo de Los Ángeles, de los cuales, los Indios Hopi han creído durante siglos que estaban habitados por una raza lagarto desde hace más de 5,000 años. A principios de 1934, “Los Angeles Times” publicaba un extraño reportaje, producto de la investigación de uno de sus periodistas: Jean Bosquet. La nota, que se anunciaba dentro de las noticias de primera plana, trataba sobre el descubrimiento de una enorme construcción subterránea bajo un ajetreado distrito de la ciudad de Los Angeles. Siempre según el periodista, un ingeniero de minas se proponía explorar el subsuelo de la zona, del cual había logrado trazar un mapa con ayuda de la última tecnología, a fin de alcanzar los tesoros existentes en las ruinas de lo que fue la “Ciudad de los hombres-lagarto hopi“.
